InicioQuienes SomosAnunciosMinisteriosGruposRecursosEnglish Ministry

2 de julio de 2009

La ira - por Los Redimidos

Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que, cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta de su cuarto. El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llego el día en que pudo controlar su carácter. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.  Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta.

 Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta y le dijo:

Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma.

Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.  Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la herida que abriste dejará una cicatriz que puede perdurar para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.  Proverbios 12:18 (Reina-Valera 1960)